sábado, 27 de diciembre de 2014

Gas: prevén que lo político pese más al negociar precio

Si bien Brasil aún no tiene una alternativa inmediata al gas boliviano, al negociar la exportación la situación política en ese país puede ser más determinante que la caída del precio internacional del petróleo, según analistas bolivianos.

Entre los conflictos están el escándalo de corrupción de Petrobras; la orden para investigar el pago por licuables realizado a Bolivia; el hecho de que la presidenta Dilma Rousseff ya no controla el congreso y que Bolivia aún no demostró sus nuevas reservas gasíferas.

El contrato de compraventa con Brasil fenece en 2019, pero hace algunos meses, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, dijo que Petrobras oficializó en agosto su interés de iniciar la negociación para renovarlo. Añadió que la negociación giraría en torno a precio, volumen y poder calorífico.

La situación de Petrobras, investigada por la existencia de una red de pagos y sobornos para la adjudicación de contratos y desvío de fondos para favorecer a políticos ligados al partido de Gobierno, se torna más delicada después del pedido de investigación al pago hecho a Bolivia por los licuables sin separar enviados junto al gas natural, según el analista Bernardo Prado.

El martes pasado, la revista brasileña Época informó que el Ministerio Público de Brasil pidió que el Tribunal de Cuentas de la Unión (ente fiscalizador) amplíe la investigación sobre la operación que llevó a Petrobras a pagar 600 millones de dólares a Bolivia por los licuables. Aparentemente, los 434 millones pagados en agosto fueron sólo una parte de ese total.

“Con esos antecedentes, en Petrobras dudo que estén dispuestos a hacer algún tipo de concesión a Bolivia al negociar el precio del gas, porque los responsables no van a querer luego aparecer como quienes negociaron en contra de los intereses de Brasil”, apuntó Prado.

El exministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, discrepó con Prado señalando que el pago por los licuables representa el 5 por ciento de las exportaciones de Bolivia a Brasil, por lo que considera que el tema no incidirá significativamente.

El también exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, manifestó que Petrobras está en una situación “débil”, pero no tiene otra alternativa que el gas boliviano, por lo que las actuales condiciones podrían mantenerse.

El analista Hugo del Granado señaló que, a nivel general, la caída sostenida del precio del petróleo podría beneficiar a Bolivia en la negociación, debido a que postergaría el desarrollo del presal, en Brasil, fuente de energía que podría ser competencia para el país. Sin embargo, son proyectos a largo plazo y la negociación se hará en el corto o mediano plazo, por lo que el desafío para Bolivia sigue siendo demostrar reservas y “pelear” por un buen precio.

Bolivia envía 30 millones de metros cúbicos diarios a Brasil a un precio de alrededor de 9,3 dólares por millón de BTU.

Bolivia debe demostrar que tiene reservas para 25 años

Para demostrar que Bolivia dispone de reservas de gas natural al momento de negociar la renovación de contratos, el analista Hugo del Granado señaló que el país debe probar que tiene existencias hasta el 2039, es decir por los próximos 25 años.

Señaló que el gas natural boliviano es considerado caro por los industriales brasileños, quienes señalan que les resta competitividad, y lo comparan con el gas de Estados Unidos, donde el millón de BTU cuesta unos 3 dólares frente a los alrededor de 9 que cuesta el gas boliviano.

“Es por eso que nuestra mayor preocupación sigue siendo incrementar las reservas para que (al momento de la renegociación de contratos de compra y venta), al argumento de que el gas boliviano es caro, no se sume el de que no tenemos reservas suficientes”, apuntó Del Granado.



EL BARRIL CERRÓ AYER EN $US 54,73

Evo: Crudo a $us 30 restará $us 100 millones al PGE

La Paz | Agencias

El presidente Evo Morales advirtió ayer que el presupuesto del Estado se verá afectado en 100 millones de dólares en caso de que el barril del crudo baje a 30 dólares.

“Si el barril de petróleo llega a 30 dólares, dentro del presupuesto que tenemos nos afectaría como unos 100 millones de dólares”, afirmó Morales en conferencia de prensa.

El petróleo intermedio de Texas (WTI), de referencia para Bolivia, bajó ayer un 2 por ciento y cerró con 54,73 dólares el barril, un nuevo descenso que se suma a las caídas de los últimos meses y que han llevado el valor del crudo a la mitad de los máximos anuales, reportó EFE.

El proyecto de PGE 2015, presentado por el Ministerio de Economía, prevé que el presupuesto agregado alcance a los 330,5 mil millones de bolivianos (unos 43 mil millones de dólares) y que el consolidado llegue a 221,1 millones de bolivianos (casi 32 mil millones de dólares). No obstante, las cifras del Gobierno se calcularon en base a un precio de 80 dólares por barril.

Morales reiteró que la baja del petróleo se debe a una decisión política del Gobierno de Estados Unidos para afectar a Venezuela y Rusia. Añadió que el modo de producción de crudo de EEUU es “antiecológico” y no es sostenible si el barril baja de los 60 dólares.

Estados Unidos utiliza una técnica para extraer petróleo de las rocas denominado shale oil. “Yo dudo que pueda bajar bastante (el precio del crudo), pero estoy informado que la forma de explotación de petróleo en Estados Unidos sólo es sostenible si el barril cuesta 60 dólares. Cuando baja ya no es sostenible, tiene que subvencionarse y pienso que está subvencionando”, aseveró.

Con ese argumento, Morales estimó que el próximo año el precio del barril de crudo estará entre 50 a 60 dólares.

Un cálculo realizado por el exministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, señala que si el precio del barril de petróleo se estabiliza en 60 dólares para 2015, la posible pérdida fiscal será de 1.316 millones de dólares.

Respecto a la diferencia de cálculo con las previsiones expuestas por Morales, Medinacelli dijo que quizá el Presidente sólo consideró la pérdida en el PGE 2015, mientras que su cálculo estima la pérdida global que incluye el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), regalías y participaciones.

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