domingo, 3 de enero de 2016

Cuatro de 46 países con shales los explotan a nivel comercial

La Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (AIE) anunció la incorporación de Chad, Kazakhstan, Oman y los Emiratos Arabes Unidos a su lista de seguimiento de los recursos hidrocarburíferos no convencionales (shale o esquisto), con lo cual son 46 los países que cuentan con recursos técnicamente recuperables.

Empero, el informe de la AIE resalta que de todas las reservas no convencionales conocidas en el mundo, sólo cuatro países producen hidrocarburos de estas fuentes a escala comercial. Éstos son Estados Unidos, Canadá, China y Argentina, con su principal formación en la Cuenca Neuquina (Vaca Muerta) y en la cuenca del Golfo de San Jorge, en Chubut y Santa Cruz.

En su evaluación de los recursos no convencionales, el organismo estadounidense precisa que al sumar a Chad, Kazajstán, Omán y los Emiratos Árabes Unidos al grupo que integraban 42 países se generó un aumento del 13% en la estimación global de recursos de esquisto bituminoso y el 4% de aumento para el gas de esquisto.

Con la nueva evaluación publicada por la AIE, las estimaciones de recursos de shale en todo el mundo técnicamente recuperables ascienden a 419 millones de barriles de recursos de petróleo no convencional y 7.576 billones de pies cúbicos del gas shale.

Pero sólo Estados Unidos, Canadá, China y Argentina están produciendo en la actualidad petróleo y gas natural no convencionales a escala comercial. Estados Unidos proporciona 4,4 millones de barriles diarios de shale oil, que representan más del 90% de la producción mundial de este recurso, y 42 millones de pies cúbicos o más del 89% de la producción de gas natural de esquisto global.

Elemento influyente

Cuando entró el shale al mercado, el incremento de la producción coincidió con una desaceleración del ritmo de crecimiento. Con la descompensación de la oferta y la demanda, los precios cayeron desde los 100 dólares por barril a los 70 dólares por barril y, tras la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de mantener la producción a niveles casi récord, se desplomaron a incluso los 30 dólares por barril.

Para los analistas, el petróleo no convencional es un elemento desestabilizador, pues trajo altos volúmenes en periodos cortos de tiempo y eclipsó el incremento de la demanda.

Y es que durante años los precios del petróleo crecieron al calor de la demanda de energía, como consecuencia del crecimiento económico de los países emergentes, lo que hizo rentables las grandes inversiones de los costos de perforación derivados del fracking (fractura hidráulica). La producción ha aumentado más del 60% desde finales de 2010.

La fractura hidráulica -técnica para extraer hidrocarburos atrapados dentro de rocas- ha sido el método que empujó a Estados Unidos a pregonar su autosuficiencia energética.

Mientras esta técnica, que utiliza millones de litros de agua y químicos para extraer hidrocarburos, ya fue prohibida en países europeos, como Alemania y Francia, en Latinoamérica la explotación se expande. Ya han sido mapeadas reservas en Bolivia, Colombia, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Chile, Argentina, Brasil y México, siendo estos tres últimos los que cuentan con mayores reservas en la región

Cabe señalar que el informe de la AIE indica que la posibilidad de que los nuevos recursos sean económicamente recuperables en el futuro depende de los precios del petróleo y del mercado de gas natural, así como los gastos operativos y de capital y la productividad.

Esquisto retrocede ante la presión de la OPEP

Durante este año, la industria del fracking (fractura hidráulica para extraer recursos de gas y petróleo no convencionales) logró resistir con el petróleo oscilando en los 50 dólares por barril.

Para hacer frente al desplome del 50% en los precios, se despidió a miles de trabajadores y las actividades de las plataformas se centraron en los pozos más productivos, con la tecnología más avanzada. Pero, en 2016 y con el precio del petróleo a la baja, está por ver si esta industria resistirá o se secará su producción de barriles.

Para un sector que ya recortó todo lo que podía, la nueva caída del precio del petróleo es un golpe devastador.

Las perforadoras no están preparadas para sobrevivir con un petróleo a 30 dólares. La Agencia de la Energía de EEUU (AIE) prevé un recorte récord de la producción en un promedio de 570 mil barriles por día en 2016.

Esto es lo que busca la OPEP al inundar el mercado de petróleo, lo que provoca una caída de los precios y presiona a los productores mundiales. Es una estrategia de alto riesgo, cuyo éxito depende de la retirada de los productores de shale antes de que las dificultades financieras lleguen a los países más fuertes de la OPEP.

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