lunes, 25 de enero de 2016

Los proyectos de shale oil de EEUU están en plena caída

Los productores del Golfo Pérsico apuestan por mantener los precios bajos para dañar la naciente industria del esquisto en Estados Unidos y a otros productores a los que ha dejado de serles rentable bombear petróleo.

Esa estrategia parece estar comenzando a dar sus frutos, a la luz de la reducción en la producción de los competidores de la Organización de Países de Exportadores de Petróleo (OPEP) prevista para 2016, especialmente en Estados Unidos, el primer descenso en siete años.

El efecto de los bajos precios va a suponer que este año descienda la producción de competidores de la OPEP debido a que gran parte de su bombeo se basa en técnicas de extracción más caras, como las empleadas en el petróleo de esquisto, según el informe mensual de esa instancia.

Caída récord

La semana pasada, el precio del barril de petróleo de Texas (WTI) se desplomó más de 7% y llegó a cotizar por debajo de 27 dólares el barril, en niveles que no se veían desde 2003. El barril de Texas cayó un 7,7% en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex) y cotizó en 26,26 dólares.

Fue la primera ocasión desde hace más de 12 años en la que el petróleo de referencia en Estados Unidos cae por debajo de los 25 dólares. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), que asesora a los países industrializados sobre política energética, advirtió que los mercados del petróleo podrían "ahogarse en un exceso de oferta” en el transcurso de 2016.

El barril de crudo de la OPEP se cotizó el 15 de enero a 24,74 dólares. Desde que el 4 de diciembre de 2015 los ministros de la OPEP exhibieron su división en Viena y no pactaron una oferta común de crudo, el valor de su barril de referencia se desplomó 35 %.

El pulso que hasta ahora mantuvo la OPEP, liderada por Arabia Saudí y con la oposición de sus miembros más modestos, como Venezuela, Ecuador, Nigeria, está teniendo efecto y realmente está poniendo en dificultades a la naciente industria del esquisto estadounidense, que amenazaba con hacer sombra a los grupos de vendedores tradicionales del crudo.

Estrategia

Arabia Saudí, el principal productor de la OPEP, con unos 10 millones de barriles por día (MMbl/d), defiende la actual estrategia de bajos precios para mantener cuota de mercado y expulsar la competencia del petróleo de esquisto de Estados Unidos, que necesita venderse a al menos 65 dólares por barril para ser viable.

Ese escenario conllevará en algún momento una reducción de la oferta global sin necesidad de que la OPEP dé su brazo a torcer y reduzca su bombeo, lo que comenzaría a impulsar unos precios que, en todo caso, pueden tardar años en recuperarse, según los expertos.

El auge del fracking (fracturación hidráulica) y otras técnicas de extracción no tradicionales ha dado entrada en la última década a multitud de compañías de tamaño modesto al mercado del petróleo, principalmente en Estados Unidos. Esas empresas, sustentadas en su mayor parte por créditos firmados cuando los precios estaban altos, pasan ahora por graves apuros, mientras que las grandes petroleras, aún sin tantas dificultades, se han visto obligadas a reducir de forma drástica su inversión.

Los proyectos de petróleo de esquisto o shale oil de BHP Billiton, la más grande minera de EEUU, decayeron y sus finanzas se complican. Su negocio principal, el de la minería, está afectado de lleno por el desplome de los precios de los metales que causó el freno económico de China, el mayor consumidor de metales del mundo. El hierro acumula un desplome del 75% desde sus máximos de 2011.

Y lo peor, uno de sus negocios alternativos, el del petróleo no convencional, se ve seriamente amenazado por el derrumbe que registran los precios del crudo, y que reducen drásticamente sus márgenes de rentabilidad.

Esperanzas en el shale gas

Pese a la triste realidad que viven los proyectos de shale oil en Estados Unidos, la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), la mayor petrolera del país, completó la construcción de su primera zona piloto de gas de esquisto a nivel nacional, con la que pretende elevar su apuesta por esta fuente de energía.

La capacidad de producción diaria de la zona, llamada Changning-Weiyuan y situada en la provincia sud occidental de Sichuan, supera el objetivo de los siete millones de metros cúbicos diarios que tenía la compañía, según PetroChina, Southwest Oil y Gasfield Company, afiliadas a la CNPC.

Sinopec, la mayor refinería de China, anunció el pasado mes que su proyecto de gas de esquisto Fuling en el municipio de Chongqing, limítrofe con Sichuan, alcanzó una producción anual de 5.000 millones de metros cúbicos anuales. Según la CNPC, China sigue a EEUU como el segundo mayor desarrollador de gas de esquisto, aunque lejos de los niveles de producción de la primera economía mundial, que equivalen a casi 1.300 millones de metros cúbicos al día.

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