Los Tiempos hizo un recorrido por la zona y constató que las viviendas afectadas por el crudo aún están habitadas; no existen brigadas de información; el personal no cuenta con el equipo necesario y aún no se desplazó maquinaria especializada. El viernes una pala cargadora rompió el OCC y provocó el derrame de, según YPFB, 400 barriles sobre el río Magariño. El crudo ya había contaminado 25 kilómetros del afluente.
LOS JUSTIFICATIVOS. El jefe de Gestión Ambiental del YPFB, Cristhian Euler, aseguró que no existen riesgos y “todo fue controlado”.
En la población de Ivirgarzama donde se registró la ruptura del Oleoducto Carrasco Cochabamba (OCC) se constató que Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) aún no desplazó el equipo técnico necesario, el personal no cuenta con indumentaria adecuada para trabajar en el lugar contaminado y no existen brigadas para informar a la población.
Según el investigador de la organización Productividad Biósfera y Medio Ambiente (Probioma), Miguel Ángel Crespo, el personal que atiende problemas de derrame mínimamente debe contar con overoles especiales, botas de seguridad, barbijos y mascarillas. El jefe de Gestión Ambiental del YPFB, Cristhian Euler, no existen riesgos y “todo fue controlado”.
Como medidas de seguridad se establecieron barreras de contención a lo largo del río Magariño para el flujo del contaminante, informó Euler. Cada barrera contiene “chorizos absorbentes”, paños y material vegetal que ayudan a retener el petróleo derramado.
LA POBLACIÓN DEL SECTOR CONTINÚA PESCANDO EN ESTE RÍO Y LAS DOS VIVIENDAS AFECTADAS NO FUERON DESALOJADAS. EL PERSONAL DE YPFB AFIRMA QUE REQUIERE INDUMENTARIA ESPECIAL PARA ATENDER LA EMERGENCIA.
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