Algunas de sus ventajas. En un vehículo a GNV, el gas se comprime y almacena en cilindros instalados en la parte trasera, chasis o techo. Estos automóviles ahorran hasta un 40% en combustible en comparación con la gasolina, son más sustentables y seguros.
Dentro de los beneficios del GNV, los especialistas internacionales destacan: ahorros significativos con respecto a combustibles líquidos, reducción de costos de mantenimiento del vehículo y la imposibilidad de registrar pérdidas al comprar el combustible. En cuanto a su ayuda medioambiental el GNV, a diferencia de la gasolina y el diésel, no genera partículas sólidas y reduce un 90% las emisiones de hidrocarburos. Además, su nivel de ruido es menor a los motores convencionales, evita la contaminación del suelo y su combustión es prácticamente libre de olor.
Se incrementan los usuarios. En seguridad, el GNV es más ligero que el aire, lo cual, según expertos, reduce el riesgo de accidentes.
A nivel mundial, se estima que el número de vehículos que circulan con gas natural llegaría a 50 millones en los próximos 10 años, lo que significará un crecimiento del 24% anual. Solo entre 2010 y 2011 el crecimiento de estos automóviles fue de 16%, pasando de 12,6 millones a 14,6 millones de unidades. Asimismo, el año pasado el número de estaciones de servicio de GNV aumentó de 18.573 a 20.662.
Este impulso se explica fundamentalmente por dos factores: el creciente interés de los gobiernos y la ciudadanía por la reducción de emisiones contaminantes y la baja en los precios de este combustible, debido a su mayor producción y alto número de reservas de gas natural.
Para convertir un automóvil a GNV se requiere la instalación de un dispositivo que permite que este sea solo de gas natural o dual (GNV y gasolina). Durante el proceso el motor queda intacto y la inversión puede recuperarse en año y medio. En Latinoamérica, los países que lideran el uso de esta tecnología son Argentina, Brasil y Colombia.
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